Evanescente

Los hechos prueban a los pensamientos que existen la verdad y la mentira, pero no se han dado cuenta de que los pensamientos, sin saberlo, dan a luz tanto a la una como a la otra.

Todos desde pequeños aprendemos a odiar las mentiras, sabemos que está mal mentir y deseamos no tener que decir nada que constituya una mentira. Nos enseñan que una mentira es una mancha que esta ahí siempre y sin embargo no nos enseñan que las mentiras otorgan tanto o más poder que las verdades. Que las mentiras curan, o que pueden incluso salvarnos la vida.

Las mentiras son como templos en un mundo que no sea el nuestro, en el que todo se destruye excepto Dios, y este no ha sido destruido por que no hay quien vea una buena obra para trazar su paradero. Las mentiras se mantienen en pie atraves de los siglos. Son versatiles como templos romanos convertidos en iglesias y mas tarde en reliquias o museos o ruinas con un recuerdo imborrable de años de sangre sobre las losas. La mentiras vagan del pensamiento de uno al de otro, se cuelan en los libros y en las peliculas, en las pancartas y en los guiones de informativos.... Y siguen ahi, a pesar de que la verdad se les clave como una espada.

Sin embargo las verdades son muy distintas. Son blancas, perfectas a la imagen. Desde siempre se sabe que hay que decir la verdad, casi antes de recibir el primer tortazo por prescindir de ella. Es una entidad con luz propia y que si uno se fija de manera detenida parece estar hecha por el arte de la magia.

Y como el arte de la magia fue creada su importancia. Un dia se le dijo a alguien que debia decir la verdad, por que eso daba poder al consejero y subyugaba al aconsejado. Este se dió cuenta de como funcionaba ese truco de artificio y lo utilizó con otro y asi hasta nuestros dias. Estos dias en los que cubrimos de artificio las verdades luminosas que se nos esfuman entre las manos como una mascara de porcelana sobre una piel anciana y ajada.

Cubrimos de operaciones los rostros que en realidad envejecen por dentro. Cubrimos de marcas los objetos que no valen nada en realidad. Solamente para crear una verdad que es una mentira con unas bombillas imitando la luz propia que posee su contraria. Nos cubrimos de misterio por que la verdad se esfuma. Es evanescente, y se lleva con ella cosas que deseamos, que necesitamos o que amamos.

Mentimos cada dia por que es mejor para todos o simplemente para nosotros mismos, y forjamos una sociedad de templos de mentiras en los que ejercitos se preparan para la batalla, y cubrimos ese ejercito de un manto de mentiras por que algun dia hara desvanecerse verdades como hijos, hermanos, maridos y mujeres, y cubriremos sus muertes de mentiras diciendo que iran al cielo por que la verdad es que se convertiran en un recipiente dentro de otro recipiente, sin nada dentro en realidad.

Y esa verdad es la espada luminosa, la que se clava en la mentira y que se desvanece mientras esta queda. Por que tiene que ser asi. Por que la mentira sirve de manto y de almohada, de estrella y de amante o amada. Mientras que la verdad solo posee dos estados o es evanescente humo, o es una hiriente espada.

1 comentarios:

Que gran verdad...tan cierta como la vida misma...

 

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